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sábado, 11 de junio de 2011

¿Es nuestra universidad tradicional verdaderamente universal?

Mientras grababa un podcast para el programa 'Ecología Digital' a través de    Edumorfosis Radio, surgió el cuestionamiento de si la universidad tradicional de nuestro sistema educativo se puede catalogar como universal. Por tal razón me di a la tarea de buscar primero las dos definiciones básicas para entender el concepto, antes de sentarme a escribir este artículo.  

Definido en Wikipedia, una Universidad (del latín universitas, -atis) es un establecimiento o conjunto de unidades educativas de enseñanza superior e investigación. Se puede ubicar en uno o varios lugares llamados campus. Otorga grados académicos y títulos profesionales. Surgida en la antigüedad, adopta su nombre en la Edad Media europea y se extiende con las colonias de Europa. 

Según el Diccionario de la Lengua Española, Santillana (2000), se entiende por Universal: (1) del universo; (2) relativo a todo el mundo, a todas las épocas, a todas las personas; (3) que existe o es conocido en todas partes; (4) que es general en el ámbito que se expresa.  

Recuerdo bastante claro que en mis tiempos de estudiante de bachiller, sostuvimos una conversación con una profesora en la Universidad del Sagrado Corazón, donde cuestionábamos el por qué teníamos que tomar los estudiantes de Telecomunicación tantos cursos medulares y tan pocos cursos prácticos relacionado con nuestra especialidad. Y muy sabiamente la profesora nos contestó que si se ofrecieran solamente los cursos de especialidad en telecomunicación no estuvieramos en una universidad, sino en un instituto técnico. El concepto de universidad se nutre por la universalidad del conocimiento, de la conexión entre las pasadas generaciones con la contemporánea a través de la diversidad de materias de estudio como: Humanidades, Cias. Sociales, Literatura, Matemática, Biología, Ética, Arte, Religión, Geografía, etcétera. No nos convertíamos en telecomunicadores únicamente, nos convertiríamos en profesionales altamente preparados en conocimiento "poder" para formar parte de una sociedad productiva. Desde ese punto de vista la profesora tenía toda la razón en lo que dijo aquel día de 1988. 

Al igual que nuestros padres, mi generación tuvo que pasar por la universidad en búsqueda del conocimiento necesario para formar parte de la clase trabajadora. Una clase que formaba  parte de una sociedad industrializada altamente influenciada por los medios de comunicación masiva que promovían el consumerismo desmedido y la individualidad de las personas por los productos o recursos que adquirían. El poseer X o Y producto convertiría al individuo en una figura privilegiada, con un buen 'standing' y que resaltaría sobre las personas comunes. Tuvimos que pasar por la universidad porque existía la presunción de que el título o grado académico alcanzado nos garantizaría una vida profesional exitosa, estabilidad económica, mayor integración familiar y una maravillosa vida social.

Sin embargo, nos encontramos en un nuevo siglo, una nueva era en la que la comunidad educativa ya no está compuesta por los mismos estudiantes de mi generación X. El desempleo sigue en alzada, los empleos disponibles en la Isla parecen ser más oficios ocupacionales que carreras profesionales. Y cada día que pasa los beneficios marginales que antes disfrutaban los trabajadores postmodernistas han ido desapareciendo. Nos encontramos en una era de 'determinismo impredecible' donde impera el caos, la inestabilidad y el surgimiento de fenómenos complejos que afectan el globo.

Basándome en los planteamientos previamente expuestos, vuelvo a cuestionarme: ¿Es la universidad tradicional verdaderamente 'universal' en esta nueva era?  Desde mi perspectiva, no lo es. Quizá algunos de ustedes no piensen igual, pero de eso se trata todo este entramado de la web 2.0 en el que estamos inmersos. Y ahora sabrán por qué pienso de esta manera:
  • La estructura organizacional: La estructura organizacional académica no es universal; es dictatorial. Toda una jerarquía burocrática de rangos con poderes multidimensionales quienes aprueban las consideraciones sometidas según la conveniencia de la institución. Sabemos que en ocasiones se toman decisiones subrepticiamente sin tomar en consideración a los demás miembros de la comunidad. Siempre he pensado que las malas decisiones administrativas afectarán los procesos educativos. Y el tiempo me ha dado la razón. La gerencia piensa más en su "prestigio" y conveniencia personal que en la agenda educativa que tiene que cumplir. Muchas veces piensan más en el dinero que en la contribución que le puede hacer a su propia nación. Ya no es vista como una inversión, sino como un gasto.

    En el caso de mi Isla, la estructura organizacional académica está conformada por personas nominadas por funcionarios del gobierno que está en el poder. Son puestos de confianza transitorios usados para cumplir con las promesas de campaña electoral. Por lo tanto, la ampliación de grados, oferta académica, servicios y cursos queda en manos de una jerarquía burocrática que aprueba o rechaza las propuestas de cambio institucional. Para muchos, el cambio representa una amenaza a la estructura vigente. Por tal razón se amparan en todo tipo de leyes, reglamentos, procedimientos y normas institucionales para detener la amenaza.

    No se trata de promover un golpe de estado a la estructura actual, sino de universalizar la participación de las personas que conforman la comunidad para atender los problemas. Los problemas educativos no tienen ideologías, pero lamentablemente las alternativas sí se ejecutan con tales fines. Es la estructura la que fomenta una educación basada en la obediencia. Inculcan a la comunidad que siempre tienen la razón por tener el 'poder'. Es por esto que la universidad tradicional de hoy no es inclusiva, sino exclusiva. Y esto lo acabamos de vivir en la pasada huelga estudiantil del Sistema UPR, con los enfrentamientos entre la policía (apoyados por la admnistración) y los estudiantes. Someter la obediencia a fuerza moyero no abona nada, al contrario, limita el desarrollo del pensamiento divergente que tanto se promulga en la filosofía institucional.  

  • La oferta académica: El que exista una gran oferta académica de cursos medulares y de especialidad, asociaciones estudiantiles y actividades extracurriculares no hace que sea universal. No confundamos la variedad con universalidad. Se han preguntado si los estudiantes necesitan o quieren tomar todos esos cursos para ser profesionales. Hay cursos que fueron diseñados para una era que ya no existe. Conocer el pasado para conectarnos con el futuro es importante, pero el problema es que la universidad sigue anclada en el pasado. ¿Quién revisa, actualiza o modifica los programas?  ¿Quién toma en cuenta los intereses y necesidades de los estudiantes? ¿Quién investiga el perfil social y profesional que necesitan las empresas o compañías para contratar nuevo personal? Pero claro, resulta más fácil para la universidad elevar los estándares o niveles de ingreso de sus programas que articularlos a la realidad global. ¿Qué utilidad tiene aumentarlos si los niveles en cuestión ya no son válidos en esta nueva era?

    Las necesidades e intereses de la sociedad siempre han sido universales, pero los programas académicos no han podido lidiar con tal demanda. Existe una gran brecha entre lo que aprenden los estudiantes y lo que necesitan las empresas/compañías del siglo 21. La dimensión profesional se mueve a otros ritmos mucho más ascelerados. Algunos egresados entran al mundo laboral y tienen que ser readiestrados en la utilización de sus sistemas emergentes. Otros llegan sin haber afianzado las destrezas básicas y de pensamiento crítico
    requeridas para la solución de conflictos.

    Me preocupa mucho que nuestras universidades locales se dedican a formar ciudadanos corporativos aptos para ser 'buenos empleados' que sepan recibir órdenes. Personas que vivan para trabajar y no trabajen para vivir; carentes de creatividad, innovación y emprendimiento; sin habilidades cognitivas para utilizar sofisticadamente los recursos tecnológicos emergentes. Profesionales totalmente desconectados de la dimensión digital que es clave para la actualización y desarrollo continuo del aprendizaje. Pero esa es la consecuencia que ocasiona nuestro sistema educativo tradicional: el deseo de no tocar ni un libro más.

  • Los currículos: El concepto currículo o currículum (término del latín, con acento por estar aceptado en español) en la actualidad ya no se refiere sólo a la estructura formal de los planes y programas de estudio; sino a todo aquello que está en juego tanto en el aula como en la escuela (Wikipedia). Los currículos se utilizan en muchas ocaciones como guías que prescriben detalladamente las actividades instruccionales que deberán llevarse a cabo durante en un término de tiempo específico. Es decir, qué debe enseãrse y qué se debe aprender. Todos sabemos que las personas aprenden a ritmos diferentes y de diferentes maneras. Nuestros currículos están diseñados para que los discentes aprendan lo mismo a la misma vez y de manera lineal. Los currículos homogéneos no promueven la universalidad del conocimiento, pues la capacidad de explorar lo desconocido, resolver fenómenos complejos y elaborar productos útiles para la sociedad se van desvaneciendo por las actividades memo-repetitivas.

    Se supone que las universidades sean centros de desarrollo de conocimientos. Que cada estudiante desarrolle su conocimiento de acuerdo a sus intereses y necesidades particulares. Entonces, ¿de qué nos sirven las Inteligencias Múltiples si la universidad no nos provee los espacios apropiados para ponerlas en función? ¿Dónde queda la universalidad del conocimiento?

  • El entorno: Decir que los estudiantes tienen que estar enclaustrados en el aula para aprender es un verdadero absurdo. ¿Cómo pueden los estudiantes entender el mundo hiperconectado en el que viven sin salir de las cuatro paredes y de sala en sala? ¿Qué tiene esto de universal? El ser humano siempre ha aprendido desde múltiples contextos. Los niños aprenden a hablar por sí solos, sin tener que ir a la escuela. La caza, pesca, siembra, cosechas y tareas caseras fueron las primeras formas de aprendizaje social y no se hicieron en una escuela o universidad.

    Hoy día las personas aprenden de manera natural, por sí mismaubicua, invisible, expandida y colaborativa. Forman parte de conversaciones globales con otros personas que no tienen por qué estar frente a nosotros como los profesores. Simplemente, el placer de compartir sus conocimientos en la web les permite diseminar sus entornos digitales a través de una variedad de recursos que no tienen por qué ser textos. Eso es una de tantas maneras de universalizar la universidad.

  • Las metodologías y recursos:  Pasamos de los encuentros dialógicos socráticos, a la observación y repetición agraria, a la producción/consumo para la sociedad industrial, al uso de medios análogos, para llegar a la gestión del conocimiento y comunicación digital del siglo 21. Cada era tenía sus formas particulares de enseñanza y aprendizaje de acuerdo al desarrollo de sus sociedades. Ahora, las clases se dictan a través de PowerPoint™ y las pizarras interactivas. Los estudiantes acceden contenidos digitales desde las plataformas LMS. Sin embargo, notamos que la universidad ha mantenido sus prácticas tradicionales de enseñanza utilizando los recursos tecnológicos del nuevo milenio. Con un mínimo de conocimiento en infomática (MS Word, PowerPoint, Excel y Publisher), el uso de correo electrónico institucional y unos cuantos contenidos subidos al LMS ya se considera al profesor como un tele-educador. Lamentablemente, las prácticas tradicionales de enseñanza llevadas a las nuevas herramientas de la web 2.0 no hacen de la educación un proceso realmente universal.  

    Es una lástima que que la universidad condene el uso las herramientas de código abierto, computación en nube, redes sociales, APPs, AddOns,
    MOOCOCW, MashUps y aprendizaje móvil. Todo porque son recursos de integración social que no pueden ser controlados por la institución. Porque existe el pensamiento de que perder el control es perder el poder. Estos recursos son controlados por los propios usuarios a través de su participación en diferentes entornos digitales. La oportunidad de conectarse con otros recursos de aprendizaje, fuentes informativas, estudiantes y profesores de otras culturas se prohibe por la pérdida de control docente en la actividad instruccional. Con estas herramientas los profesores deberían ejercer un rol de mediación entre los conocimientos y el alumnado, son intermediarios críticos del conocimiento (Content Curator) y guías (coaches) en la formulación de preguntas adecuadas, en vez de siempre intentar resolver las respuestas correctas. Informalizar la formalidad de la enseñanza no significa perder el control, al contrario, se trata de maximizar todas las posibilidades de participación de los estudiantes. 
    Hasta ahora, el 95% de la enseñanza se basa en las clases; ahora quizá tendría más sentido que la docencia se basara en un 10% de clase y que el resto del tiempo sirviera para otras cosas, como establecer relaciones, desarrollar proyectos, aprender a trabajar colaborativamente (Juan Freire).
  • El conocimiento: George Siemens, el desarrollador de la Teoría del Conectivismo, establece lo siguiente: "El clima, características y el flujo del conocimiento e información han cambiado". Eso significa que el conocimiento es cambiante, evolutivo, ramificado, rizomático, distribuido, ubicuo e inestable. Ya no se accede únicamente desde la escuela y la universidad. Los profesores y los textos ya no se consideran como fuentes primarias de acceso al conocimiento. El conocimiento ahora se encuentra en todas partes, en todas las cosas y en todas las personas. La universidad tiene el deber ministerial de mostrar todos los canales de acceso posibles. Hoy día tener conocimiento no significa tener tanto 'poder'. Lo que nos da el verdadero 'poder' es saber cómo accederlo. El contenido de los textos nos lleva a conocer un gran puñado de granos de conocimiento descubiertos por otros, pero el acceso a la web nos permite  descubrir por sí mismos -y en tiempo real- la infinita riqueza de territorios nunca antes explorados. La universidad ya no puede enseñarlo todo y por tanto, ya no puede ser universal, mientras siga viendo al conocimiento como un objeto y no como una fuente inagotable de sabiduría.

  • El aprendizaje: El aprendizaje ya no ocurre a través de conferencias magistrales ni en laboratorios memo-repetitivos, sino en el contexto más natural posible: relación con otros, analizando, observando, copiando, remezclando, creando, explorando, innovando, emprendiendo. "Los educadores ya no pueden controlar el conocimiento que adquieren los alumnos, pero les deberán proveer las herramientas necesarias para que puedan obtener y analizar la información de manera inteligente, para así convertirse en mejores alumnos y miembros de la comunidad" (Pippa Buchanan, P2P University, 2011). Si el conocimiento es distribuido a través de una compleja red de conexiones, el aprendizaje consiste en la habilidad de construir y a travesar todas esas redes de conocimiento [internas y externas] (Stephen Downes, 2009).

    Las pruebas estandarizadas sólo miden una ínfima
    parte de la inteligencia humana. La vida del estudiante no está compuesta de opciones múltiples que determinen lo mejor que les convenga. La enseñanza tradicional lo que ha hecho es convertir a los estudiantes en reporteros que repiten una y otra vez los descubrimientos empíricos que ocurrieron hace décadas atrás. Y al hacerlo correctamente, se le otorga una calificación. Por tal razón "enseñamos lo que es más fácil evaluar, no lo que es relevante aprender" (Chris Dede).

    Pero la inteligencia es mucho más que eso:
    "La inteligencia sólo se conoce cuando te enfrentas a lo desconocido, sobre lo que no tienes nada en la memoria, ningún conocimiento, ninguna información de antemano. Cuando te enfrentas a lo desconocido, ese es el momento decisivo. ¿Cómo respondes? La inteligencia significa la capacidad de responder a nuevas situaciones. Surge de tu ser -la mente es sólo un vehículo- un tipo de conciencia de lo que es la mente, sin pertenecer a ella. La inteligencia es la calidad del testigo; observa la mente y la dirección de la mente" (OSHO).  
La universalidad de la universidad se logrará cuando a los estudiantes se les permita manifestar todas las capacidades de su inteligencia. Para lograrlo, nosotros los educadores debemos cambiar nuestra actitud de 'poder' y 'control'. En cambio, deberíamos convertirnos en dinamizadores, estructuradores de situaciones, guías (coaches), mediadores, intermediarios del conocimiento, promotores, entuciastas, motivadores, mentores/tutores, aprendices, colaboradores, comunicadores, diseminadores y socializadores.
Universalizar la universidad sale de uno mismo; desprenderse de todo lo que ya no se es, para aceptar el descubrimiento progresivo del nuevo ser. Cuando se trasciende los límites geográficos y temporales se está universalizando el proceso de aprendizaje. Cuando se utiliza recursos que extienden las capacidades de comunicación para relacionarse con otras personas dispersas en el mundo se expande el horizonte de posibilidades. Esto es cuestión de actitud y no de imposición ni control ideológico. Para entender el Conectivismo, Web 2.0, Edupunk, Computación en nube, Aprendizaje invisible, Educación expandida y Sharismo tienes que vivirlo y compartirlo con los demás; con conocerlo en una conferencia no basta. 

El sistema educativo tradicional que conocemos se ha convertido en una trinchera para los que no quieren reconocer que el mundo es diferente. Así como está ahora no posee los elementos para considerarse como universal. El fin de la enseñanza en el aula es para que los contenidos, recursos y contenidos no salgan del entorno, porque tienen derechos de autor. ¿Pero qué derecho ® puede tener una presentación en PPT que transcribe lo que dice el texto?

Por lo tanto, vivo un paradigma distinto al tradicional. Mi sabiduría no se perderá si comparto lo que sé con los demás. En cambio, me enriquezco más cuando soy invitado a participar en deviersidad de eventos eucativos innovadores. Además, la cantidad de información y recursos que accedo desde la web es muchísimo más extensa que lo que aporto. ¿Entonces, por qué esconder lo que produzco? 


Mi crecimiento y desarrollo personal y profesional se lo debo muchas personas que han pasado por mi vida familiar, social, universitaria y ahora virtual. Pero tengo que confesar que he aprendido mucho más a través de la web en los últimos cinco años, que en los 12 que llevo en la universidad. ¿Por qué digo esto? Porque desde la web puedo hacer lo que nunca pude en la universidad. Ahora ando disperso entre dos dimensiones: física y virtual. También puedo conversar con educadores de otros países con quien intercambio ideas, conocimientos, recursos y herramientas tecnológicas de gran utilidad.

¡Me encantaría que la universidad pudiese llegar hasta ese nivel de enriquecimiento universal!

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