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domingo, 3 de noviembre de 2013

Siete actitudes claves para adoptar la tecnología en la educación

Desde que comencé a estudiar en el campo de la Tecnología Educativa en 1994, he ido reflexionando sobre la energía que hace que muchos educadores la utilicen constantemente para fomentar nuevas culturas de aprendizaje. Cuando entré en la dimensión 2.0 en 2008 mi vida tuvo un giro mágico al vincularme digitalmente con personas de diferentes nacionalidades. En ellas percibí que lo que distingue a un buen educador de los demás es su ACTITUD.  

En cinco años y medio de constante aprendizaje e intercambio cultural me he dado cuenta de que para incorporar la tecnología en el proceso de aprendizaje se necesitan diferentes acitudes para mantener viva esa pasión. Esto es algo que no se enseña en la escuela ni en la universidad, sino  que se practica en el diario vivir: como educador y aprendiz, en los éxitos y fracasos, en la alegría en en la tristeza, en medio de la riqueza y la escasez, en la estabilidad y el caos de la era... 

En esta entrada comparto siete actitudes claves para adoptar la tecnología en el contexto educativo. Las mismas han surgido a raíz de diversas experiencias enriquecedoras y no tan memorables. Claro está, que no son del todo definitivas, pues el éxito de cada educador es un sendero único y especial. De seguro habrá muchas otras actitudes por incluir en esta entrada (bienvenidas sean sus aportaciones), pero las que comparto con ustedes destacan el camino que hasta el día de hoy he podido recorrer como educador disruptivo:


  1. Actitud de abundancia: La abundancia no se da atiborrando las aulas con artilugios tecnológicos para terminar haciendo lo mismo de antes. El aprendizaje genuino podría implicar una buena enseñanza; pero no toda la enseñanza implica un aprendizaje genuino. Son dos cosas totalmente diferentes. La verdadera abundancia se caracteriza por la riqueza del conocimiento generado por las personas que interevienen en sus procesos socio-sinápticos. Los resultados del pensamiento abundante consisten en la libre manifestación de las múltiples capacidades de la inteligencia. Esta riqueza se nutre del involucramiento de las personas que buscan alcanzar objetivos comunes. El aula como un lugar ya no ride los mismos efectos que en el pasado. El aula del siglo 21 es ahora entendido como un nodo vivo capaz de conectarse con otros nodos afines. La abundancia ya no consiste únicamente en disponer de una imnensa colección de libros colocados en estantes, sino en los grandes vínculos que establecemos para aumentar los espacios y “no espacios“ de aprendizaje en oportunidades de transformación. No se trata de una abundancia material o intelectual, sino de valores intengibles como la personalización, talentos, competencias, iniciativas, creatividad y la pasión por saber HACER. 
  2. Actitud de cambio: La aversión al cambio se da a nivel institucional y ha sido siempre uno de los principales obstáculos de la evolución pedagógica. El sistema educativo industrializado ha instaurado como paradigma la mecanización de casi todas sus actividades. Si en antaño esto servía de patrón como un modelo obligatorio para tod@s, ahora es completamente inefectivo e ineficiente, precisamente por la idiosincrasia de la nueva tecno-sociedad. Esta se ha ido adaptando a las nuevas formas de coexistir en medio del caos, la diversidad, la distracción continua y los senderos difusos del futuro incierto. El cambio constante es una filosofía endémica de la de la sociedad aumentada. Es un proceso de desprendimiento de todo aquello que ya no nos sirve, abriendo nuevos espacios a las dimensiones desconocidas. No cambiamos en lo absoluto asimilando nueva información en una conferencia, para luego seguir actuando y tomando las mismas decisiones de siempre. Cambiamos haciendo cosas nuevas para darle giros diferentes al contexto en el que interactuamos. La pedagogía del cambio se basa en aprender tomar nuestros propios riesgos calculados sin tener que contar con las garantías del éxito del pasado. El cambio se produce de adentro (actitudes, pensamientos, emociones) hacia afuera (acciones, reacciones, interacciones, interrelacioles). El verdadero cambio fluye naturalmente sin intervenciones de control. Flexibilizar el proceso de aprendizaje no significa perder el control de los estudiantes. Significa delegar variados niveles de compromiso y responsabilidad en el cumplimiento de sus tareas. El éxito total inicia con los logros personales. Estos convergen con los logros personales de los otros. El resultado final es el logro público; el éxito colectivo. Por eso siempre promuevo en mis charlas que los pequeños proyectos de los educadores que se lanzan a la aventura de cambiar, se convertirán en los grandes modelos pedagógicos de la era.  
     
  3. Actitud adaptativa: Nuestro sistema educativo opera para el trabajo estanzadizado, obediente, diligente y de la inteligencia mecanizada. La era de la Pedagogía de la Obediencia ha llegado a su fin. Ahora nos movemos hacia la Pedagogía del Pensamiento Adaptativo Innovador. La actitud adaptativa consiste en la habilidad de pensar y conectar nuevas souciones o respuestas más allá de lo que dicta la memoria o lo basado en normas tradicionales. Consiste en la realización de tareas abstractas basadas en competencias de alto nivel cognitivo (colaboración, lectura de indicadores sociales, innovación, emprendimiento, influencia, alcance real, amplificación e impacto). La actitud adaptativa no se logra implantando experiencias instruccionales prescriptivas ni ofreciendo pruebas estandarizadas, sino por la transformación de actitudes y aptitudes de los participantes en lograr lo que antes se pensaba que era imposible. La actitud adaptativa se produce al sostener reflexiones críticas sobre los errores o las fallas cometidas en la realización de un proyecto La actitud adaptativa es una práctica con lo improbable, impreciso y la toma de riesgos calculados. Se aprende a desarrollar la mentalidad de que si se falla, también se aprende a descubrir las vías adecuadas para llegar a la solución. El mundo real ya no gira tanto en torno a lo conocido, sino en la constante transformación, transmutación y transfiguración de los contextos en los que coexistimos. Esto hace del educador un profesional creativo, emprendedor, dinamizador, intuitivo y autosuficiente. Exigirle a los aprendices que realicen tareas que sus educadores no llevan a la práctica profesional deja mucho que decir de estos.
  4.  Actitud de la percepción colectiva: La realidad es lo que las personas perciben que sea. Según Kia Nobre, nuestra atención es selectiva y amplifica o filtra la información que llega del mundo exterior conforme a nuestros propios propósitos y deseos, creando hipótesis del mundo que junto a las memorias que retenemos en nuestro interior, guían y manipulan la información sensorial para crear nuestra realidad particular. Dicho postulado establece que la percepción de la realidad es una construcción de la mente. Lo cierto es que la toma de decisiones pedagógicas en base a la realidad personal ha traído como consecuencia varios de los problemas que hoy conocemos: rezago académico, deserción escolar, exclusión y abandono social. Debemos comprender las percepciones de otras personas antes de seguir adelante. Escuchar a los padres y sus hijos, a los miembros de la comunidad y a los profesionales fortalece significativamente los vínculos de la escuela/universidad con la sociadad. En muchas ocasiones, los educadores tomamos decisiones basadas en nuestra percepciones personales, que no necesariamente son aceptadas por nuestros estudiantes. Al fin y al cabo terminamos evaluando lo que es más fácil enseñar y no lo que es verdaderamente esencial para arender. La actitud de percepción colectiva nos ayuda a entrar en procesos de reflexión crítica con todas las partes envueltas en la gestión pedagógica. Nos permite examinar el mundo en el que vivimos poniéndonos los lentes de los otros. Por eso creo firmemente que las mejores reformas educativas provienen de quienes están dentro del aula, no de los que están sentados en sus oficinas firmando autorizaciones, creando nuevas regulaciones, aumentando los estántares y elevando los niveles de ingreso al sistema.  
  5. Acitud de difusión: Las ideas pueden extenderse y llegar a ser dominantes o pueden marchitarse y morir. Esto es lo que ocurre en muchos contextos educativos. Las grandes ideas de nuestros estudiantes se mueren al ser calificadas y aprobadas como requisitos de la clase. Sin embargo los grandes descubrimientos o impactantes soluciones a las crisis de la era terminan en el bote de la basura. Grandes descubrimientos de docentes investigadores quedan encerrados en anaqueles esperando que alguien decida pagar por un contenido que el estado ya ha subvencionado. Conocer la manera de fomentar la difusión de una idea es una clave para el uso de la tecnología en la educación a nivel de segundo orden-de-cambio. Por eso es importante administrar nuestros blogs, páginas web, wikis, canal de vídeos, presentacoines flash, portafolios, redes cognitivas y diversidad de entornos digitales. El objetivo principal se basa en difundir nuestros grandes proyectos e ideas innovadoras hasta llegar a confines jamás imaginados. Lo que en un tiempo recorría de mano en mano a través del papel, hoy se accede desde diferentes dispositivos en los que convergen textos, fotos, gráficos, sonidos, vídeos, meta-datos, entornos inmersivos, objetos tridimensionales, web semántica e inteligencia artifical. Los límites de la difusión provienen de aquellas mentes que no quieren perder sus lujosas bancas. Aquell@s que les aterra que tus nuevas ideas trasciendan los limites obsoletos de su empresa para que sigas sometid@ a la obediencia. Una alta jerarquía burocrática que pretende regular, restringir y estandarizar lo que aprendes a hacer en tu entorno laboral. Personas que buscan convertirse en inversionistas cognitivos destinados a sacar ventajas económicas a las novedosas ideas que surgen de la práctica personal de sus subordinados. Lo que buscan es retener un alto por ciento de las atribuciones de éxito por meramente pertencer a su empresa laboral. Por eso aprendemos más cuando trabajamos redes de práctica auto-organizadas, startups, MOOC, REA, redes de aprendizaje personal y otras nuevas culturas de aprendizaje tecno-social. Por eso creo en la actitud de la difusión, porque me he dado cuenta de que lo poco que he aprendido en esta dimensión digital, me ha abierto las puertas hacia nuevos horizontes de posibilidades. Realmente, ya no me interesa si otras personas se apropian de mis ideas, lo importante es que estas se mantengan en constante movimiento. Mis ideas ya no son mías, surgieron por las aportaciones que otros quisieron difundir en sus redes sin esperar nada a cambio. Por eso se sostienen vivas en el tiempo...
  6. Actitud de Liderazgo: Sin duda, la actitud de liderazgo más exitosa es la que mueve naturalmente a las personas para empoderarse de las causas, movimientos, objetivos, metas o proyectos; no la que se dedica a dirigir, supervisar, exigir u ordenar a sus subordinados. Los proyectos más exitosos provienen de las redarquías horizontales, con profesionales sin títulos ni cargos que llegan a aportar al organismo auto-organizado desde diferentes dimensiones. Individuos que entienden claramente que el poder de las personas es más grande que el de las personas con poder. El verdadero liderazgo proviene del que participa intensamente en lo que cree, no de quien delega desde una lujosa banca. Por ral razón aliento a los educadores y estudiantes a convertirse en líderes de su propio proceso aprendizaje. Conviertanse en autodidactas que dirigen su camino de aprender a SER, HACER y PENSAR. El docente líder influye, dinamiza, encanta, enciende la llama de la pasión por hacer cosas nuevas. Educar la participación no proviene de las imposiciones de un currículo preconcebido. Es un acto natural que pretende vincularse a las personas, comunidades, organismos y sociedades que atraviesan por diferentes adversidades. El líder hace que las personas se congreguen y se apoderen de una causa, movimiento o intereses comunes. Trabajan en diseños de pensamiento para generar empatías a través de un pensamiento integrador y globalizado en el que se experimenta continuamente y se disfruta del trabajo colectivo sosteniendo conjuntamente un alto nivel de optimismo. Estos líderes son personas desestructuradas pero lógicas, osadas pero sensatas, creativas pero realistas. El educador líder sabe que el diseño de aprendizajes es un comportamiento, no un departamento. Es una actitud que promueve el que otros creen cosas nuevas, ideen nuevas formas de solucionar dificultades y sepan llegar a nuevos espacios donde otros no pueden entrar. El educador innovador no le teme al fracaso individual o colectivo, le teme al inmovilismo de los participantes. Anclarse en el inmovilismo es peor que fracasar en el intento.
  7. Actitud de Perseverancia: Si existe una actitud de mayor importancia en la educación es esta. Vivimos en tiempos de pesimismo colevtivo a nivel económico, social, cultural, ambiental y educativo. Laboramos rodeados de personas que siempre encuentran dificultades en medio de grandes posibilidades. Y esto nos arrastra a muchos a ser parte de la corriente inamovible. La perseverancia nos saca de esa corriente pesimista y nos mueve hacia gigantes olas de cambio. Adoptar la tecnología en el contexto educativo es un largo proceso de vida, no un curso a ser aprobado. Conlleva constantes sacrificios e incomodidades. Toma mucho tiempo en ser configudado, elaborado, diseñado, experimentado y reflexionado. No existen garantías de éxito total. Los modelos prescriptivos estudiados en las clases se convierten en interesantes referencias de los grandes éxitos del pasado. Pero ahora todo es incierto y difuso. Por eso es importante armarse con dedicación y firmeza en lo que uno aspira a llegar al momento de iniciar los proyectos tecno-pedagógicos innovadores. La actitud de perseverancia se arma por la constancia y persistencia en el cumplimiento los objetivos establecidos. Se a limenta de sueños de éxito individuales o colectivos. Por eso siempre he pensado en que para lograr incorporar la tecnología como realmente lo queremos, tenemos que comenzar a configurar pequeños proyectos. Actividades tecno-sociales enfocadas en la creatividad, emprendimiento, participación, empoderamiento y en hacer posible lo que muchos educadores creían que era imposible hacer. La Pedagogía del Pensamiento Divergente siempre tendrá sus detractores. Muchos se ampararán en la demonización tecnológica como herramienta de depredadodes, abusadores, asechadores, sicarios y terroristas. Otros se ampararán en lo costosa, dificultosa, distractora, deshumanizante y disfuncional. Algunos aprendices preferirán la pedagogía mecanicista porque es más fácil de aprobar. Pero el fin de todo esto es que los que no quieren cambiar buscarán cualquier pretexto para que tú seas como ellos te quieran moldear y no puedas brillar por luz propia. El educador con actitud perseverante tresciende toda barrera o limitación social o sistémica. Aprenderá a colaborar con otros que realmente quieren aprender. Formará parte de comunidades de práctica, redes de innovación colaborativa, redes cognitivas, proyectos transnacionales y administrará sus propios entornos de aprendizaje personal. El educador persistente va en busca de nuevos horizontes de posibilidades sin esperar a que los funcionarios  del ministerio de educación atiendan sus reclamos. La actitud de persistencia nos llevará a formar parte de una nueva cultura de trabajo y aprendizaje tecno-social. Una nueva práctica basada en el pensamiento adaptativo innovador que permitirá descubrir nuevas soluciones pedagógicas articuladas a la sociedad contemporánea.

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